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La opción de arrendar en días de vivienda cara

El alto crecimiento del costo de la vivienda nueva, que, según el Dane, sube a una tasa promedio anual de 10,6 por ciento desde el 2011 (este año el promedio va en 11,1 por ciento), y factores como la necesidad de residir cerca del trabajo para no perder tiempo en los trancones, sobre todo en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, han hecho que cada vez más personas elijan el arriendo en lugar de portar con orgullo el rótulo de ‘propietarios’.

En el caso de Colombia, que, con el 40 por ciento, tiene la tasa más alta de alquiler de América Latina, el perfil de quienes optan por esta alternativa corresponde al de una persona joven, entre los 15 y los 34 años, la mayoría divorciados o solteros, sin importar su nivel de ingreso.

De acuerdo con el estado civil de las personas, entre viudos y viudas hay una menor tendencia a pagar un arriendo por un apartamento o una casa. Así lo muestra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que le sigue la pista al arrendamiento en los países de América Latina con mayor población, como Brasil, México, Colombia, Perú, Argentina y Chile.

En cambio, quienes más viven en arriendo son las personas solteras o las divorciadas.

El análisis del BID concluye que, por edades, el país tiene los indicadores más altos de probabilidad de arrendar vivienda entre los rangos de 25 a 34 años y de 35 a 44 años. En el primero de estos grupos la posibilidad es 7,2 veces la del valor de referencia (los que tienen más de 65 años), mientras en el segundo las posibilidades son 3,06 veces.

Aunque por las dificultades propias de ahorrar para completar la cuota inicial o de tener el ingreso requerido para calificar a un crédito hipotecario se podría pensar que las personas con menores ingresos son las que más arriendan, el BID encontró que la probabilidad de vivir en alquiler no cae al tener un mayor ingreso.

“En Brasil y Argentina no hay una relación clara entre estas dos variables, mientras que en Colombia y México parece producirse una especie de U invertida, en la que el alquiler es menor en los deciles de menor ingreso, mayor en los medios y nuevamente más bajo en los altos”, señala el estudio.

En cuanto al nivel educativo, en el caso colombiano la menor probabilidad de vivir en arriendo la tienen los universitarios, seguidos de quienes han completado el bachillerato y de aquellos que no tienen estudios.

Por calidad de vida

Gabriel Parra Silva, presidente de la firma RV Inmobiliaria, explica que hay una mezcla de razones para que muchas personas no se decidan a ser propietarias.

“En arrendamiento –dice Parra–, muy seguramente se encuentra una mejor vivienda a un menor precio que lo que se pagaría por un crédito hipotecario en una casa comprada”.

Por ejemplo, con 2,5 millones de pesos aproximadamente, una persona paga un crédito hipotecario de 250 millones de pesos, mientras si se toma en arriendo probablemente la misma persona podrá residir en un inmueble de unos 500 millones de pesos con este valor mensual.

El directivo señala que hoy, en materia de vivienda, “la gente quiere calidad de vida, con mejor ubicación, mejores áreas, y que ofrezca una gama de servicios”, señala.

Otro factor clave es la movilidad, pues, en ciudades como Bogotá, Cali o Medellín, donde los desplazamientos toman más tiempo (ya hay servicio de taxi en helicóptero para ejecutivos), muchos trabajadores prefieren estar libres para que, en caso de que las compañías en las cuales trabajan los muevan de sede, inmediatamente se muden a una casa o apartamento cercano a su nuevo sitio de trabajo.

Quienes, como Parra, están en el negocio inmobiliario explican que las personas dedicadas a la finca raíz invierten en proyectos de bajo costo en las zonas de menores recursos, pero también en los barrios más exclusivos.

“Hay zonas en el sur de Bogotá que, en inmuebles comerciales, tienen más rentabilidad que el norte”, explica.

Precios controlados favorecen arriendo

Mientras quienes quieren estrenar vivienda se exponen a fuertes alzas en el periodo que dedican a buscar sus opciones, en los contratos de arrendamiento el ajuste en el canon mensual cuando se hace una renovación se hace con base en el costo de vida, lo cual arroja una diferencia importante a la hora de hacer cuentas.

Además, las vías principales y el transporte masivo mueven mucho la demanda y el requerimiento de los clientes, pues si alguien vive en el estrato 6 o 5 le interesa estar cerca de vías principales y al mismo tiempo del transporte masivo, para que, por ejemplo, las empleadas domésticas puedan llegar con facilidad al trabajo y devolverse de igual forma a sus casas.

Texto e imagen tomados de www.eltiempo.com